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Hace unos años me fracturé la columna y, pese a la rehabilitación, tenía dolor. Me puse en contacto con Paz, le conté mi caso y mis miedos, que eran muchos. Me ofreció probar y puedo decir que me cambió la vida. No solo ha dejado de dolerme la espalda, sino que he recuperado un rango de movimiento que los fisios a los que iba daban por perdido. Ahora entiendo mejor mi cuerpo, sus posturas y evito muchas cosas que sin saberlo antes me hacían daño. Pero lo mejor ha sido dejar de tener miedo a que me vuelva a doler, a hacerme daño... Hago pilates, pero Paz me sube a un columpio o me enseña a ponerme bocabajo en unas anillas y salgo de su local sintiéndome súperpoderosa. Yo, que nunca hice ejercicio y era cero flexible. De verdad que dar con ella ha sido una suerte enorme y estoy muy agradecida.